Síndromes culturales: El Koro o síndrome de retracción genital

Los síndromes culturales son patologías asociadas a una determinada cultura. Es decir, son entidades nosológicas que se dan únicamente en un conjunto poblacional de un país o conjunto de países concretos. El Koro en concreto en Malasia y China.

Cada cultura tiene un modo de vivir y de percibir el mundo diferente. Una persona residente en una gran urbe occidental no tiene la misma concepción del mundo que un aborigen australiano perdido en medio del desierto entre 4 casas. Será ese modo de enfocar la vida y de entenderla, lo que crea categorías diagnosticas únicas y desconocidas para el resto de comunidades.

Estos problemas lejos de la cultura en la que afectan pueden parecer una locura. Hay que entender que el origen de estos problemas es desconocido. No hay causa orgánica subyacente, por lo que se asocian todos a un trastorno mental.

En España y el resto de países afines podemos encontrar la Neurastenia como ejemplo más característico. Esta patología está caracterizada por un cansancio extremo que aparece tras un esfuerzo mental o físico. Las personas están sanas y están preparadas para la acción, pero mentalmente no tienen la capacidad de realizar un nuevo esfuerzo. Dicho problema es característico nuestro y no se aprecia en otra parte del mundo. Ahora bien, en otras culturas se pueden encontrar problemas altamente interesantes que no nos imaginaríamos. Entre ellos el Koro.

Koro o síndrome de retracción genital

El síndrome de retracción genital: Koro, es un síndrome de origen chino y malasio que se caracteriza por un miedo atroz a que los genitales se contraigan y desaparezcan. Las personas que sufren este problema tienen pavor a que sus testículos y pene se retrotraigan y el abdomen termine de absorberlos.

China y malasia

El origen del nombre hace referencia a la acción de las tortugas de esconder su cabeza en el caparazón. Es un trastorno que tiene más fondo de lo que parece. No es sólo un simple miedo. Tiene consecuencias directamente relacionadas con la disfunción eréctil. Esto es debido a que la erección del pene está altamente influida por la ansiedad y estrés. Para que se produzca la erección del miembro masculino es necesario un estado de activación adecuado.

En términos fisiológicos, la erección es influida por el sistema nervioso autónomo y más concretamente por el sistema parasimpático. El sistema nervioso autónomo es la parte del sistema nervioso que controla los actos involuntarios. Este se puede dividir en dos subsistemas: el sistema nervioso simpático y el parasimpático. Ambos se comportan de manera antagónica respecto al otro. Cuando uno actúa, el otro se atenúa y viceversa. El Sistema simpático se suele asociar a la activación y el parasimpático a la relajación.

En esta lucha de sistemas nerviosos se encuentra el mayor problema del Koro. Para que se produzca la erección del pene, la activación del sistema nervioso parasimpático es necesaria. Por otro lado, la persona que padece de Koro, debido a la ansiedad por la que su pene se contraiga provoca la activación del sistema nervioso simpático. Esta problemática produce que la erección del pene pueda ser menor a lo que el esperara. A partir de ahí, se dan conductas de comprobación. Se aprietan el pene, se lo agarran para que no desaparezca y demás acciones que impidan a su miembro viril esfumarse. Estas soluciones no hacen más que aumentar sus nervios y en muchas ocasiones provocar más aún la flacidez del pene, aumentando más sus nervios y su miedo.

Esta relación entre el Koro y la disfunción eréctil es lo que se conoce como intención paradójica. La creencia de que te va a ocurrir algo malo efectivamente puede desencadenar una cadena de procesos mentales y fisiológicos que favorecen que finalmente ocurra lo que estabas temiendo. La mente es muy poderosa y muchas veces actúa en nuestra contra y este es un buen ejemplo de ello. Es más, en las personas que padecen Koro es posible que incluso sientan hormigueos y sensaciones anormales en torno a los genitales en reacción a su delirio.

El Koro es un problema que suele darse más en adolescentes que adultos. Es comprensible que las personas que padecen de este problema, con la edad y la comprobación que efectivamente sus genitales no desaparecen superen el trastorno. De igual manera es un síndrome casi exclusivamente masculino, pero se han dado casos de mujeres que tenían dicho miedo ante la retracción de sus senos principalmente.

El síndrome de Koro en occidente: «Koro secundario»

El síndrome de Koro tal y como se ha explicado en las líneas anteriores es una patología propia de Malasia y el este del continente asiático. Ahora bien, existe un tipo de alucinación que se da en trastornos psiquiátricos, como la esquizofrenia, en la que el paciente experimenta como desaparecen sus genitales.

hombre koro

En esta ocasión, el paciente no está delirando y piensa que sus genitales pueden desaparecer. Efectivamente, el sujeto está realmente viviendo la desaparición de sus genitales Esto es una alucinación de tantas que se pueden dar en determinados trastornos psiquiátricos. Al existir el Koro como patología cultural, la comunidad científica acabó llamando este tipo de alucinación como «Koro secundario». Hay que entender que aunque se llame Koro secundario, es en si diferente al «primario». No existe la base cultural detrás. Es sencillamente una coincidencia sintomática entre dos problemas de base diferente y que por ello tienen el mismo nombre. Uno es un síndrome cultural con una base solida de fondo que ocasiona diferentes problemas a la persona, lo otro es un síntoma de un problema psiquiátrico subyacente.

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