Las muñecas sexuales infantiles: un interesante y turbio negocio

¿Qué pasaría si te dijera que la venta de muñecas sexuales de carácter pedófilo han estado a la venta en Amazon de manera legal? Expresado en estos términos, puede parecer que el mundo se está volviendo loco, pero así es. Hoy traemos, el negocio de las muñecas sexuales infantiles.

La pedofilia, efebofilia y pederastia.

Antes de comprender el alcance de esta cuestión hay que saber la diferencia clave entre la pedofilia y la pederastia. Normalmente en los medios de comunicación se habla indistintamente de ambos términos, pero no es cierto.

La pedofilia es el deseo sexual por menores. Ahora bien ¿menores de qué? Efectivamente a primera vista podrías pensar que son menores de edad, pero eso tampoco es cierto. La clave de la pedofilia es la excitación por cuerpos que no se han desarrollado completamente. Un adolescente en desarrollo pero sexualmente funcional no forma parte del objeto de deseo del pedófilo.

La atracción por adolescentes tiene otro termino que quizá nunca hayas escuchado: efebofilia. Los efebófilos les atrae la juventud e inexperiencia de los jóvenes, pero en contraposición con la otra filia no les atraen niños que aún no han empezado su desarrollo sexual.

El objeto de deseo (cosa, persona o situación que despierta la excitación de la persona) es lo que iguala la pedofilia y la pederastia. Ahora bien, el pederasta es aquel que ejerce tal deseo. En definitiva, el pederasta es la persona que ha consumado el acto sexual con un niño o que consume videos pornográficos de tal índole, en contraposición con el pedófilo que únicamente siente la pulsión sexual.

Hay que entender, que los pedófilos no son retrasados mentales. La inmensa mayoría son conscientes que manifestar su deseo es ilegal y además, inmoral. El daño psicológico que ocasiona en los menores es elevado y es común que existan sentimientos de frustración, odio y repulsión a uno mismo por sentir tal deseo.

La venta de muñecas sexuales infantiles

La venta de muñecas sexuales infantiles se podía encontrar en Amazon hasta septiembre de 2020. Sin ser de marca propia sino vendidas por proveedores de juguetes eróticos como Wawa. En septiembre se desató la polémica ante las imágenes de las muñecas y ante el testimonio de personas que aseguraban que algunas de esas muñecas usaban modelos de niñas reales.

Las muñecas como se evidencia en la siguiente imagen tenían diferentes tamaños y poseían tanto los órganos genitales femeninos como ano. Totalmente funcionales para satisfacer el deseo de los pedófilos.

imagen de muñecas infantiles

Tras una solicitud de change.org y tras la propia decisión de la empresa por retirar tal producto, Amazon se deshizo de la polémica de la manera más tajante en EEUU. En España dicha decisión fue sutilmente incentivada por la denuncia del ministerio de consumo a fiscalía por este tipo de producto.

Desconocemos el tiempo que han estado a la venta en Amazon, pero investigando hemos encontrado el siguiente comentario de su web:

Traducción: Parece un poco inapropiado tener muñecas sexuales que parecen niños a la venta en Amazon, ¿no? ¡¿Wtf?!?

Entendemos que desde 2018 (mínimo) existían y Amazon lo ha permitido hasta que ha estallado la polémica (comentario calificado con una estrella. No debía de hacer mucha gracia esa opinión entre compradores).

¿Permitir o no las muñecas sexuales infantiles?

La venta de este tipo de artículos supone un arma de doble filo debido a una doble función que su existencia puede tener sobre los pedófilos.

Función canalizadora

La primera de las funciones expone que el consumo de muñecas sexuales infantiles podría suponer la forma de satisfacer sus deseos de una forma en la que no hacen daño a ningún niño. En base a ello, se entiende que los deseos sexuales por los niños, gracias a estas muñecas son canalizados y liberados. En contraposición, el pedófilo podría convertirse en pederasta sin una forma de poder liberar sus pulsiones más primitivas.

Función facilitadora

La segunda de las funciones expone que desatar sus deseos con las muñecas podría ser el primer peldaño de una escalera de pederastia. El hecho de consumar con la muñeca hará que sus deseos afloren y le surja la idea de consumar tal acto con un niño de verdad. Al fin y al cabo «¿si me gusta la muñeca, cuanto me gustará con uno de verdad?»

¿Entonces suponen una ayuda o un peligro?

No hay una verdad universal para todas las personas. Dependiendo del sujeto podría suponer una verdadera ayuda o el primer paso para un futuro carcelario.

Tristemente para los pedófilos que efectivamente no quieren hacer daño a nadie, prohibir la venta de este producto es la opción más sensata. Aquellos que la muñeca si les supone un incentivo para desarrollar su filia a un nivel delictivo, la existencia de tales muñecas puede significar la diferencia para que en su futuro más cercano acabe cometiendo el acto pederasta. Es en base a este riesgo por lo que se ha prohibido en la mayoría de países occidentales. Al fin y al cabo ¿Cuál es el fin de mantener algo en el mercado que podría desarrollar futuras conductas delictivas?

Es una decisión difícil. La ausencia de una forma de poder dar rienda suelta a sus deseos también podría ser facilitador de conductas pederastas. A nivel social la decisión de prohibirlas se entiende mejor por las personas de a pie. Sería una decisión más controvertida mantener tal producto en base a que ayuda a ciertos pedófilos. ¿Al fin y al cabo, a quién le importa el bienestar de los pedófilos?

Por otro lado, la segunda función tiene una base científica más solida. En psicología es bien sabido que la conducta llama a la conducta. En el sentido que hacer un acto placentero es incitador para repetir el mismo acto por el refuerzo que supone realizarlo. De igual manera, que se pueda dar una generalización de la conducta en cuestión (tener relaciones con la muñeca) a la conducta delictiva (tener relaciones o intentarlo, con un niño) es una opción más que plausible teniendo en cuenta el escalado normal que se aprecia en las filias. Ahora bien, la idea de que el deseo se puede canalizar, liberar y en cierto modo apaciguar, es algo que bebe más del psicoanálisis y de la psicología humanista que de científica sobre la que asentar un dogma fiable.

¿Si estuviera en tu mano y sabiendo esta información, prohibirías o permitirías la venta de muñecas? ¿Incluimos en la ecuación la posibilidad de comprar la muñeca siempre y cuando el comprador permita un seguimiento policial? (parece una buena idea, pero en verdad es una soberana estupidez. Nadie compraría una muñeca que llamara a un seguimiento policial). Como ves, no hay decisión fácil. La prohibición total aunque pudiera ser perjudicial para algunos, es la opción más sensata.

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