La obsesión por la complacencia: Huyendo de los tópicos

La figura del hombre que sólo se interesa por el sexo a nivel animal, comportándose egoístamente, dejando de lado las necesidades de su pareja, es el estereotipo máximo de comportamiento sexual en el varón.

Rompiendo con esa línea de pensamiento, existe un grupo bastante generalizado en el que lejos de enfocar el sexo como una manera de solventar sus deseos más primarios, su mayor objetivo es la complacencia femenina. En este sentido, la importancia no recae tanto en el placer que se pueda sentir en pareja, o uno mismo, sino en el placer que pueda sentir el cónyuge.

Esta obsesión se enfatiza en el orgasmo. Son personas preocupadas en que ella alcance el orgasmo —obviando que el disfrute va más allá del clímax y que hay otros factores—. Se encuentran continuamente chequeando mentalmente los sonidos que hace ella, como se estremece, si consigue llegar o no a esa finalización, y esbozan una sonrisa si se les dice lo mucho que les ha gustado y lo bien que ha estado. Ahora bien ¿y ellos han disfrutado?

Ya comentaba José Bustamante en ¿Qué piensan los hombres? lo difícil que resulta ser hombre debido a la competitividad asociada al sexo. Los varones enfocan el sexo como una competición en el que el orgasmo de ella es la victoria. Su mente durante el sexo lejos de estar en blanco y centrada en el disfrute, cabalga entre miles de posibilidades problemáticas. Algunos tienen rituales de comprobación para ver si el pene está suficientemente erecto, otros se preocupan por la duración sexual y por no eyacular antes de tiempo, otros se infunden dolor en vistas de aumentar el tiempo de estimulación.

Pareciera que como mujer te puede tocar la lotería si tu pareja tiene verdadera obsesión por tu complacencia. Nada más lejos de la realidad. Estas personas a la larga van a quedar desencantadas por el sexo y a menudo van a preferir masturbarse a tener relaciones sexuales. Y más aún, si acumula una ristra de «fracasos» —entendido estos fracasos como veces en los que él considera que ella no lo ha disfrutado, aunque explícitamente ella le diga que si—. A medida que pasen los años y esta persona vaya acumulando malas experiencias debido a problemas sexuales o a falta de disfrute de ella (imaginado o real), se enfrentaran al sexo con una mayor ansiedad y con un deseo cada vez menor.

Y tu, ¿tu mente te traiciona hasta el punto de no dejarte disfrutar de tus relaciones sexuales? Si es cierto que este post esta enfocado a hombres. En el futuro es probable que tenga su versión femenina.


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